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Con esta simpática formula ha saludado al Mundo Australia,
un país lejano y diferente cuyos Juegos Olímpicos pasaran
a la historia por los contrastes y las sorpresas que han
deparado a los amantes del deporte de la equitación. Llegar
al aeropuerto de Sydney ofrece el atractivo de conocer
una ciudad cuya mirada al mar, llena de rascacielos, moderna
y cosmopolita contrasta con su paisaje rural.
En
el interior, su red de carreteras se caracteriza por la
infinidad de kilómetros de pistas de tierra, transitadas
por rápidos autobuses cuyas impresionantes defensas "antichoque"
nos recuerdan la existencia de la simpática mascota que
tanto abunda en estos parajes -el canguro- y cuya presencia,
a veces, dificulta la armonía entre el medio natural y
el trafico rodado. El clima sorprende al visitante.
El
frío intenso durante la salida y la puesta del sol contrasta
con el calor durante las horas centrales del día, sin
olvidar, tanto el viento que habitualmente azota a esa
enorme isla, como las torrenciales lluvias que anuncian
la llegada de la primavera. El contacto con las gentes
de esas latitudes es gratificante. Un voluntariado numeroso,
amable y dispuesto, con el único objetivo de agradar,
ayudando al éxito de unos Juegos que, sin duda, han sido
vividos a fondo por todos los habitantes del país organizador.
Frente
a este ejercito de colaboradores, unas medidas sanitarias
de Cuarentena estrictas y excesivas, reglamentaciones
absurdas sobre importación de productos y materiales que,
si cabe, hicieron aun más difícil el viaje de la enorme
familia Olímpica al otro lado del Mundo. El personal del
servicio de Cuarentena, minucioso y perseverante, en ocasiones,
acabó con la paciencia de mas de uno de nosotros.
Las
instalaciones hípicas, sitas en el Sydney International
Horse Park, ofrecían a caballos y jinetes una enorme extensión
de terreno con pistas y áreas de paseo. Especialmente,
el recorrido de campo utilizado para el Concurso Completo
de Equitación permitió tanto a participantes como al numeroso
público asistente disfrutar de un escenario para el Cross-Country
de belleza difícilmente superable. Sin embargo, no se
recuerda en competiciones de este nivel, un estado de
las pistas tan lamentable o, como se catalogó en la reunión
de Jefes de Equipo, "imperdonable" para unos Juegos Olímpicos.
Tanto
la dureza de los suelos como su deficiente drenaje, hicieron
que presenciáramos el "inexcusable" espectáculo de unas
pistas Olímpicas encharcadas y resbaladizas: lesiones
en los cascos, caídas de caballos en los recorridos de
saltos, "parones" sorprendentes, y hasta la modificación
forzosa de algún recorrido, pusieron de manifiesto al
mundo entero el fracaso en la gestión de unas pistas que
no estuvieron a la altura de las circunstancias.
En
general, la estructura y distribución de los boxes en
las cuadras era buena. Duchas para caballos y "green areas"
para paseo ofrecían una estancia acogedora para los caballos
que, por termino medio, permanecieron en el Horse Park
un mes largo.... No obstante, la vigilancia y medidas
de seguridad adoptadas no fueron suficientes para evitar
el grave accidente que se produjo cuando, de forma sorprendente,
uno de los caballos del equipo español -"Aljarafe"- vió
hundirse bajo sus pies una placa de cemento del suelo
de las cuadras oficiales de la cuarentena. Esta imperdonable
falta de previsión puso en peligro la vida de uno de nuestros
caballos, hiriéndolo gravemente. El equipo Veterinario
del Horse Park contaba con una clínica dotada con los
más modernos avances tecnológicos. Todos ellos junto con
los voluntarios destinados al Equestrian Center nos sorprendieron
con la difícil combinación de simpatía, amabilidad y eficacia
en su trabajo.
Fue
sin duda uno de los "sobresalientes" de estos Juegos.
Felicitaciones y agradecimiento a Kathy Gibson, Sharon
J. Spier, Jack Snyder, Kate Hesse ... , y a todos los
voluntarios miembros del equipo. Pero si hablamos de sorpresas
y contrastes, donde verdaderamente han tomado protagonismo
-en estas Olimpíadas- ha sido en el aspecto deportivo.
Para
empezar, hemos de reconocer la maestría con la que el
equipo de Completo de Australia se alzaba con su tercera
medalla de Oro consecutiva. Barcelona '92, Atlanta '96
y Sydney 2000 han logrado que este país se consagre como
el numero uno mundial en tan difícil y compleja disciplina.
En cambio, el Salto de Obstáculos nos ha demostrado que
-en el tema de caballos- nada es seguro, no hay "nada
escrito", y todo es posible. Desde las tribunas observábamos
como uno tras otro, los derribos se sucedían. Un jinete
de Arabia Saudí confirmaba su preparación europea sorprendiendo
con acertados recorridos ....; los favoritos, al parecer
se reservaban para el "golpe" final. Pero éste, no llegaba.
Tras un resultado mas o menos "esperado" en la Prueba
de Equipos, Alemania (Oro) y Suiza (Plata), todo hacia
imaginar una atractiva final individual. Las demás potencias
quedaban a la expectativa, mientras tanto, Brasil (Bronce
por equipos) ponía en frío el Champagne francés para brindar
por Rodrigo Pessoa y "Baloubet", un broche final en el
brillante palmares de este joven y virtuoso jinete que,
tras su triunfo en Calgary, venia a los Juegos con el
"Oro" asegurado. La sorpresa llegó, y de qué manera...
, la segunda vuelta individual fue acabando con las esperanzas
de todos, y los últimos caballos protagonizaron una final
de infarto... El mejor caballo del mundo con el mejor
jinete del mundo, en el ultimo recorrido de la final,
eran eliminados por tres rehuses. Y las medallas caían,
Oro y Plata para Holanda, y Bronce ... atención ... !!!,
para aquel jinete de Arabia Saudí que no lo hacia tan
mal.. ¿Que mas sorpresas se pueden esperar ...?
En
las organizaciones de Concursos de Doma hay una pesadilla
que, de forma reiterada, tortura a los responsables la
noche antes de la final. La prueba "Kur" con música, además
de atraer al publico y a todos los aficionados por su
belleza y espectacularidad, ofrece al responsable del
Concurso una cruel incertidumbre ... ¿fallará el equipo
de música durante la ejecución de una reprise?
En
Sydney todos sabíamos que, en los Juegos Olimpicos, una
cosa así no podía pasar. Pues nos equivocamos. El espectáculo
de ver durante 10 minutos, parada en mitad de la pista
a la amazona alemana Ulla Salzgeber (Bronce Individual),
mientras los Jueces corrían de un lado para otro, perplejos,
captados por las televisiones de todo el mundo, es una
imagen que será difícil de olvidar tanto para el responsable
técnico de la organización, como para todos nosotros.
La música seguía sin sonar. Minutos mas tarde, los Reglamentos
sacaban humo buscando que solución dar a tan compleja
situación. Al final, los jueces permitieron acabar su
reprise a "Rusty", y quizás por los perjuicios causados
le otorgaron una merecida medalla de bronce. El Oro y
la Plata, al igual que en los últimos años, eran exclusivos
para el duelo "Gigolo" - "Bonfire".
Ambos,
caballos de edad avanzada, habían anunciado su retirada
de la competición. La final Olímpica sería su última batalla.
Tras años de intentarlo, la amazona holandesa Anky Van
Grunsven tenía la última oportunidad para conseguir batir
al mejor caballo de la última década, "Gigolo". Algunos
fallos de Isabelle Wert y una magistral presentación musical
de Anky hicieron realidad su sueño, por fin lograba su
ansiada medalla de Oro y además en su última salida en
pista, ... fue muy emotivo.
Los
Juegos Olímpicos de Sydney han finalizado con resultados
deportivos brillantes y en algunos casos sorprendentes,
con aciertos organizativos y con fracasos estrepitosos.
Así han sido, los Juegos de las sorpresas y los contrastes,
como Australia, como su clima, como sus gentes. G' Day
Sydney !!!
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